Familias disfuncionales
  1. ¿Qué es?

Lo disfuncional se entiende como, un desarreglo en el funcionamiento de algo o en la función que le corresponde. Por lo tanto, cuando hablamos de una familia disfuncional y de sus sinónimos, estamos señalando aquellas actitudes que no deberían darse a cabo dentro de un entorno familiar.

Una familia disfuncional es toda familia que no es capaz de proveer lo necesario para que los hijos crezcan sanos (tanto física como emocionalmente) y felices.

Disfuncional significa que hay un desarreglo en el funcionamiento o en la función que le corresponde. Cuando este calificativo se aplica a familia, habla precisamente de lo mismo: una familia que no cumple con las funciones que les corresponden, una familia disfuncional.

 

2. ¿Cuáles son los síntomas?

  • Dificultades para divertirse. Les cuesta relajarse debido a la hipervigilancia de «sentirse seguros». Son muy controladores de todo lo que les rodea y esto incluye las actividades de entretenimiento.
  • Dificultades con las relaciones íntimas. Debido a los roles que se vieron obligados a desempeñar en su familia de origen, continúan estos roles hasta su edad adulta sin saber quiénes son realmente. Temen acercarse a los demás por miedo al abandono o porque creen que no van a ser queridos tal y como son.
  • Buscan la aprobación y la validación de los demás.
  • Son o bien súper responsables (no saben relajarse no divertirse) o muy irresponsables (no son capaces de asumir prácticamente ninguna responsabilidad, es algo que les abruma) y, a veces ambos (adultos que por ejemplo en su trabajo son muy rígidos y estrictos y después en sus relaciones personales son temerarios y alocados). Se vuelven hipervigilantes en respuesta a su entorno caótico, creyendo que sus acciones determinan los comportamientos de los demás. Algunas niñas tienen un sentido desmedido de sí mismas, sintiéndose responsables de lo que sucede a su alrededor. Otras niñas renuncian a una responsabilidad porque creen que “nada de lo que hago es suficiente”. A menudo desarrollan alguno de los siguientes patrones en la infancia temprana tratando de ganar autoestima del mundo exterior: buscando aplausos en lugar de amor (superación), a veces rindiéndose y alejándose, enfermándose, comenzando sus propios patrones de abuso de sustancias o autoabandono (un bajo perfil en todo lo que hacen).
  • Son impulsivos. Tienden a realizar acciones sin considerar seriamente las posibles consecuencias. Esta impulsividad conduce a la confusión, el odio hacia sí mismos y la pérdida de control sobre su entorno.
  • viven en un mundo en blanco y negro. La rigidez y el pensamiento blanco/negro los aprendieron en sus familias de origen. En estas familias se utilizan mucho los términos “siempre/nunca”, “bueno/malo”, “fácil/difícil” y son inamovibles. Por la misma razón, los roles asignados en las familias son rígidos y no permiten a sus miembros cambiar.
  • conductas compulsivas y adicciones. El trauma esconde un dolor y una rabia de las que no son conscientes y que les lleva a tener conductas compulsivas y a volverse adictos al juego, el sexo, las compras, la comida, el deporte,… como una forma de aliviar momentáneamente esa sensación de ser “defectuosos”.
  • Sufren de negación hasta que empiezan a hacer terapia y hacerse conscientes. En sus familias de origen se niega que haya problemas, que haya abuso o maltrato entre sus miembros, que haya mucho dolor que no se atreven a sentir y del que nadie habla. La negación protege a sus miembros del dolor pero también mantiene la disfunción.
  • Patrones de relación repetitivos en sus vidas adultas. Las creencias y los filtros internos los llevan a elegir parejas y amigos que replican las interacciones de la infancia con los padres. Con frecuencia, se encuentran recreando las experiencias dolorosas de su infancia. ¿Por qué? Porque ahí se sienten en su “zona de confort”, se sienten atraídos por lo que es familiar y lo que conocen. Los que no empiezan terapia acaban escogiendo como pareja a personas que son proyecciones de su padre/su madre para “darle un final feliz” a esa historia que vivieron en la infancia y que no terminó bien. Es lo que se denomina la repetición-compulsión.

 

3. Consecuencias 

Existen algunos efectos inmediatos de vivir en una familia disfuncional. Muchas de las consecuencias de estos entornos acaban teniendo estragos en la personalidad y en la vida adulta de los hijos que han vivido en este ambiente.

  1. Aislamiento social

Una familia desestructurada tiene consecuencias en las relaciones dentro y fuera del entorno familiar. Tanto es así que tanto en la infancia como en su vida adulta la persona puede sufrir a causa de sus carencias emocionales un aislamiento social producido por los traumas o las afecciones en la personalidad.

  1. Desarrollo de trastornos del comportamiento

En muchos casos convivir en un entorno lleno de actitudes tóxicas puede llevar a desarrollar un trastorno del comportamiento. Esto es debido al constante estrés y negatividad que se puede vivir dentro de una familia desestructurada o disfuncional.

  1. Exceso de autocrítica

Las familias desestructuradas pueden tener una actitud muy crítica hacia sus hijos. Esto provoca que los niños acaben desarrollando un diálogo interno muy crítico hacia sí mismos. 

  1. Baja autoestima

Vivir en una familia disfuncional es sinónimo de acabar padeciendo una baja autoestima a causa de las críticas, el exceso de control, o los problemas relacionados con este entorno. 

  1. Ansiedad y depresión

En las familias desestructuradas, el exceso de estrés y la negatividad pueden conllevar ciertos estragos en la salud mental de cada uno de sus miembros. Es por ello, que es muy probable que acabe derivando en ansiedad y depresión.

  1. Dificultad para expresar pensamientos y sentimientos

En muchos casos, estar en una familia desestructurada tiene consecuencias en las formas en las que te relacionas con los demás. Al no haber fomentado una actitud buena hacia la comunicación, muchas personas acaban teniendo problemas en expresar sus pensamientos y sentimientos. 

 

4. ¿Cuál es la clave para ser una familia funcional?

  1. Papel de los padres

Esto es, ni deben pretender ser “colegas” de sus hijos, ni tampoco dictadores rígidos, sino orientadores y modelos de conducta.

  1. Respetar la etapa evolutiva de los niños

Hay que saber qué miedos o temores son normales para cada edad, y darles la oportunidad y el tiempo necesario para que los afronten por sí solos.

  1. Dinámica relacional familiar

Las relaciones entre los miembros de la familia deben basarse en el respeto, la igualdad de trato, la tolerancia, y un estilo comunicativo abierto y asertivo, donde puedan expresarse los sentimientos y opiniones tanto positivos como negativos de forma adecuada y respetando a los demás.

  1. Estilo educativo compartido por los padres

Es muy importante que las pautas educativas que proporcionen los padres sean congruentes entre ambos, evitando el estilo “poli bueno, poli malo”, en el que uno de los padres es el permisivo y divertido, y el otro el que castiga y hace cumplir las obligaciones (ya que, de esta manera, los niños asocian a un padre con la diversión y al otro con la obligación, desarrollando sentimientos en consonancia al papel de cada uno, los cuales son evidentemente favorables para el que desarrolla el papel de divertido).

  1. Relaciones entre hermanos basadas en la igualdad y el compañerismo
  2. Dar tiempo a fomentar el amor de la pareja

A pesar de que la paternidad pasa a ocupar la práctica totalidad del tiempo libre de los cónyuges, es imprescindible no descuidar la relación de pareja. Disponer de un momento al día para disfrutar a solas, actividades agradables en pareja (al menos una vez al mes) y, en definitiva, todas las cosas que suelen recomendarse para mantener una relación sana y positiva (administración de reforzadores, comunicación fluida y asertiva, respeto mutuo,…).

  1. Individualidad de los miembros

Si bien es cierto que una familia funcional es aquella que permanece unida (sobre todo en momentos difíciles), también lo es que cada persona necesita un tiempo y un espacio para estar a solas consigo misma.

 

5. Tratamiento

Nuestro enfoque terapéutico, combina diversas técnicas de terapias, sesiones individuales y grupales, en un entorno tranquilo y agradable conducente a la recuperación. Atendemos los aspectos mentales, físicos y espirituales que ayudan a cada individuo a alcanzar el bienestar y el equilibrio emocional.

Ofrecemos un proceso de admisión integral que incluye una evaluación primaria de la condición y las necesidades del paciente. También nos aseguramos a lo largo del proceso que todas las medidas se consideren y se tengan en cuenta para ofrecer el más alto nivel de servicio, así como el mayor grado de amabilidad y comprensión para todos y cada uno de los pacientes y los miembros de la familia.